Con el alma enceguecida, las manos en el cielo & la cabeza en el suelo, me duermo plácida en los rincones de tus franqueados sentimientos.
No me hagas claudicar en un abismo cegado nuevamente, no des lugar a mi alma para que vague errada en ambivalencia.No dejes descalzos mis pies y pisen suelo áspero, frío, que caminen solitarios y dormidos.No permitas que mi mirada caiga cabizbaja y no pueda ver la luz del sol, no me dejes sin tocar a diario el cielo como si fuera por vez primera.

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